lunes, 2 de diciembre de 2013

Y, de repente, te das cuenta

Y, de repente, un día te paras a pensar, y te das cuenta de que las cosas han cambiado, que ya no tienes motivos para sonreír, no tienes esa fuerza que hacía que cada día te levantaras con ilusión y te enfrentaras al mundo. Se te ha borrado esa sonrisa permanente que antes tenías, esa que cuando mirabas a alguien se contagiaba, esa que escondía lágrimas y ahuyentaba todas tus penas. Sientes la necesidad de un cambio, o mejor dicho alguien que te cambie la vida, que te haga feliz solo con pensarle. Y lo necesitas ahora, sientes que explotarás si no llega, ahora es de verdad, no es un capricho, necesitas alguien que te abrace y te diga que todo estará bien.

No hay comentarios:

Publicar un comentario