Y, de repente, un día te paras a pensar, y te das cuenta de
que las cosas han cambiado, que ya no tienes motivos para sonreír, no tienes
esa fuerza que hacía que cada día te levantaras con ilusión y te enfrentaras al
mundo. Se te ha borrado esa sonrisa permanente que antes tenías, esa que cuando
mirabas a alguien se contagiaba, esa que escondía lágrimas y ahuyentaba todas
tus penas. Sientes la necesidad de un cambio, o mejor dicho alguien que te
cambie la vida, que te haga feliz solo con pensarle. Y lo necesitas ahora,
sientes que explotarás si no llega, ahora es de verdad, no es un capricho,
necesitas alguien que te abrace y te diga que todo estará bien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario